Cinco millones de dólares al año.
Eso era lo que se perdía en una de las fábricas de helados más grandes de Latinoamérica por un enemigo silencioso: el frío que falla sin avisar.
Las líneas de producción eran impecables, el transporte refrigerado funcionaba como un reloj y los cuartos fríos almacenaban toneladas de producto todos los días. Pero bastaba con que un sensor dejara de enviar datos, una nevera se apagara durante la noche, una puerta quedara mal cerrada o un camión se retrasara en la carretera, para que miles de litros de helado terminaran derretidos.
Ese 2% de producción perdida parecía pequeño en los reportes, pero en dinero representaba cerca de 5 millones de dólares anuales. Millones que literalmente se evaporaban en mermas invisibles, en devoluciones de clientes y en sanciones regulatorias. Y lo peor: cuando el problema se descubría, ya era demasiado tarde.
Problemas comunes en la cadena de frío: del sensor apagado a la auditoría fallida
Lo más frustrante era que los errores no venían de la calidad del producto, sino de pequeños detalles imposibles de controlar con métodos manuales. Detalles que nos pasan a todos los que manejamos cadena de frío en nuestra producción:
- Un sensor que dejaba de enviar datos.
- Una puerta mal cerrada durante la noche.
- Un camión retrasado en carretera.
- Una auditoría que pedía registros manuales incompletos.
El resultado siempre era el mismo: producto dañado, clientes insatisfechos, contratos en riesgo y dinero perdido.
Cadena de frío inteligente con IoT: cómo Layrz convierte pérdidas en ahorro
Con Layrz, esa historia cambió. Cada cámara, cava y camión se transformaron en activos inteligentes:
- Sensores inalámbricos que monitorean la temperatura en tiempo real.
- Alertas automáticas que notifican al instante si algo se sale de rango.
- Registros digitales de aperturas de puertas y consumo eléctrico.
- Reportes listos para auditorías, asegurando cumplimiento de normativas como HACCP, FDA, COFEPRIS y NOMs.
Lo que antes eran 5 millones de dólares en pérdidas invisibles ahora se transformaba en 5 millones recuperados. Y todo sin necesidad de cambiar maquinaria ni reinventar procesos: solo integrando sensores IoT y una plataforma que ofrece trazabilidad completa desde un celular o una computadora.
Hoy, esta fábrica sigue produciendo helados que llegan intactos a millones de consumidores. La diferencia es que ya no dependen de la suerte ni de controles manuales: ahora tienen el control absoluto de su cadena de frío.
Y aquí surge la gran pregunta: si una empresa de este tamaño perdía millones de dólares al año sin darse cuenta… ¿cuánto podrías estar perdiendo tú hoy en tu operación?
Con Layrz, lo invisible se vuelve medible, controlable y rentable.


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